Por ello, la ciudad se dividía en barrios según su religión teniendo como centro su templo: la Parroquia de los Santos Justo y Pastor para los cristianos, la Sinagoga para los judíos y la mezquita para los musulmanes.
Evidentemente, no debéis pensar que todas las religiones estaban en igualdad de condiciones, y si los judíos eran odiados (acusados de ser los verdugos de Cristo y, también, fundamentalmente, por las riquezas de algunos de sus miembros, especialmente los dedicados a la usura), los musulmanes (denominados mudéjares tras la conquista cristiana) serán despreciados y tendrán la categoría social más baja, dedicándose a la agricultura (especialmente de regadío), la construcción (son los creadores de la famosa arquitectura mudéjar)...
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